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Migrantes, menos propensos a drogas

La Voz - May 10, 2005 Por Valeria Fernández

Las barreras en el idioma que separan a padres migrantes mexicanos de sus hijos que sólo hablan inglés pueden ser un factor para que estos jóvenes estén más propensos al consumo de drogas, según un estudio de investigadores en la Universidad Estatal de Arizona (ASU por sus siglas en inglés).

Aunque parezca contradictorio los expertos Flavio Marsiglia y Stephen Kullis hallaron que cuanto más adaptado está un adolescente a la cultura americana y alejado de sus raíces más riesgo corre de caer en el callejón de las drogas.

De hecho lo que plantean en el estudio no es que la adquisición del idioma inglés y una nueva cultura sea negativo, sino que durante ese proceso los jóvenes tienden a distanciarse más de su familia tanto porque no hablan el idioma como por el deseo de ser aceptados en la nueva cultura, lo cual los deja en cierto sentido desprotegidos.

“Lo mismo que pasa a nivel individual pasa a nivel grupal. En los barrios y escuelas donde hay más inmigrantes recientes se consume menos droga, y cuánto más aculturados están más propensos están al consumo”, explicó Marsiglia, profesor de diversidad cultural y salud en la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Estatal de Arizona.

Kulis, un profesor de sociología en ASU y Marsiglia presentaron los hallazgos del estudio “The Next Generation Study” durante la tercer conferencia anual del Southwest Interdisciplinary Research Center (SIRC por sus siglas en inglés) en Tempe, Arizona.

Esta es la segunda parte de otro estudio conocido como “Keep it Real” o “Mantente Real”, que consistió en el desarrollo de un programa de prevención anti-droga que fue evaluado en 35 escuelas con niños del séptimo y octavo grado.

“Nos dimos cuenta que muchos de los programas de prevención en las escuelas no estaban tomando en cuenta la cultura del estudiante”, explicó Marsiglia.

En el segundo estudio los investigadores se concentraron en ver las diferencias entre el comportamiento hacia las drogas de los jóvenes mexicanos recién llegados y de los mexico-americanos o aquellos que ya se adaptaron a la cultura americana.

“El joven mexicano está más protegido de las drogas que el mexico-americano, que tiene un índice de consumo más alto”, dijo el experto también director del “Southwest Interdisciplinary Research Center”.

Según Marsiglia, lo anterior se debe a que una vez que los jóvenes hijos de inmigrantes incorporan el idioma inglés y se adaptan a la cultura americana, pierden el contacto directo con sus padres inmigrantes.

“La familia latina se convierte en un factor protector para el joven, pero cuando los padres empiezan a perder control sobre los hijos, entonces ese factor se debilita”, agregó.

En parte esta problemática se ve agravada con la existencia de un movimiento anti-español tanto en el estado como en las escuelas que obliga al estudiante a tener que elegir entre el idioma que hablan en su casa y el que le inculcan en las aulas, dijo el experto.

Según Marsiglia, muchas veces las distancias entre los mismos maestros y los padres que no pueden comunicarse por barreras del idioma aumentan esa separación en la vida de los estudiantes que sienten que no pertenecen completamente ni a la escuela ni a la familia.

Sin embargo, aclaró que la alternativa a esta problemática no es que el joven no hable inglés, sino apoyarlo para que se desarrolle de forma bilingüe y bicultural.

Los padres tienen gran responsabilidad como parte de este proceso, ya que ellos mismos aunque a un paso más lento pueden acompañar a sus hijos en el aprendizaje del idioma, dijo el experto.

“De esa forma los hijos ven que ellos no son los únicos tratando de aprender”, comentó.

En una tercera fase de estos estudios los expertos analizarán las diferencias en el comportamiento de varones y mujeres latinas en el uso de droga en las escuelas.

Los datos para estos estudios fueron tomados de varias encuestas realizadas a 5 mil estudiantes en 35 “middle schools” de Arizona, entre 1998 y el 2000, en combinación con cifras del censo 2000 y datos del nivel de droga y crimen en los barrios.